Con el duelo más repetido no hubo grandes sorpresas. Djokovic empezó el partido como viene jugando: dominando y aplastando a Nadal, solventando su saque sin problemas y rompiendo el servicio del balear en blanco. El partido avanzaba con la derecha del serbio mucho más poderosa que el revés del español.
Sus bolas se quedaban demasiado cortas, sus golpes no herían y los recursos de 'Nole' son tan amplios que impresionan. Dominador absoluto sobre la línea de fondo, hacía lo que quería en la pista. Estaba inmenso. Había hechizado a Nadal con su fantasía.
Nadal esta muy lejos de Djokovic. En Londres se desmostro quien es el número uno del mundo en tenis.

